Hantel épsito octenido con lentrada antiriór, con son etas de mi effe, via seguir con partiendo sus arrimas rimozas.
EMPOMADOS POR LOS CORAZONES.
Ahora que mantengo amor estable
y bebo un solo guiski rebajado
con agua, por razones de cuidado,
me enfrento a mi pecado deleznable.
Me ha dicho la pandilla que es loable
que intente descubrir el entripado
de habernos de la Musa aprovechado
por relegar el verso a lo cantable.
Contable en pocas pulgas, desquiciado,
riéndome en el chat de los recuerdos,
la ingenuidad del mundo me ha ayudado
a tirar Margaritas a los cerdos
y a andar con corazón desabrigado
sin querer negociar malos acuerdos.
Y OLÉIN...

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